Ñoquisones al estilo oriental


Par de Ñoquisones (a izquierda y derecha) Al centro un ñoqui tipo Carrefour o similar.
Par de Ñoquisones (a izquierda y derecha) Al centro un ñoqui tipo Carrefour o similar.

Lo sencillo puede resultar lo mejor. Un par de ñoquisones al punto, simplemente con salsa soya y los indispensables “chopsticks” (palillos) para llevarlos a la boca, pueden resultar unos bocados primorosos.

Cada uno de los ñoquisones tiene, precisamente, el tamaño de un bocado.

En otra ocasión, probaré montarle un langostino, un fragmento de cangrejo o una porción magra de pescado – usarlo de base, a la manera en que los restaurantes de sushi utilizan el arroz.  Una versión sofisticada de lo que en otra entrada llamé “sushi ronin“.

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El Ñoquisón del Atlántico Norte


A la izquierda, ejemplar del protagonista de esta entrada; como referencia, a su derecha, una pieza del abundante Ñoqui del Carrefour
A la izquierda, ejemplar del protagonista de esta entrada; como referencia, a su derecha, una pieza del abundante Ñoqui del Carrefour

29 y ñoquis. Para unos pocos privilegiados, el legendario y muy escaso Ñoquisón de las profundidades del Atlántico Norte estará presente en la mesa.
Poco se sabe de sus hábitos, menos aún de sus orígenes: al carecer de algún tipo de esqueleto no se han hallado fósiles; algunas misteriosas huellas y marcas (pocas veces una especie de molde natural) en antiquísimas rocas rescatadas de las profundidades, le son atribuidas, pero no hay nada cierto al respecto.

Todo contribuye a acrecentar su leyenda.  Estudiosos indican su presencia en remotas sagas nórdicas e incluso en la rica tradición oral de Oriente.
Flotas enteras que salieron en su búsqueda no han vuelto a dar noticia de su existencia. Incluso el cómo llega a las mesas de unos pocos, forma parte de las más intrincadas teorías sobre sociedades secretas y no pocos cultos misteriosos.

Si alcanza tu mesa un 29 cualquiera no elucubres demasiado al respecto: sencillamente, degústalo.